lunes, 3 de junio de 2019

Libros al pasillo propone "Mañana sin falta"


Justo Vila, maestro y compañero, se jubiló en esta escuela hace muy pocos años y coordinaba el Club de Lectura en el Aula de la Institución Penitenciaria del que mucho hemos aprendido. En la pasada edición de la Feria del Libro de Badajoz presentó su última novela Mañana sin falta.
Estraperlo, racionamiento, postguerra, autarquía, son algunas de las coordenadas en las que se inscribe esta novela que, a través de su protagonista, y un nutrido coro de personajes, nos dibuja la evolución de la sociedad española desde los años posteriores a la guerra civil hasta nuestros días. Desde las secuelas que el enfrentamiento civil dejó en muchos de sus personajes, patentes aún en las décadas de los 60 y 70, hasta el presente lastrado por el boom inmobiliario, la política ineficaz y la corrupción. España es ese país en el que se vive de sueños incumplidos. 

jueves, 30 de mayo de 2019

Poesía en el ABRIL

De niños nos cantan poesías…
Doña Pito Piturra
Tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
Muy elegantes.
Doña Pito Piturra
Tiene un sombrero,
Doña Pito Piturra
Con un plumero. 
                                                                                          Gloria Fuertes 
De adolescentes soñamos en verso…
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú. 
                                                                                             Gustavo Adolfo Bécquer 

De adultos, leemos menos, pero aun así algo seguimos leyendo…
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda. 
                                                                                                      Miguel Hernández 

No queríamos que finalizara el curso sin realizar alguna actividad dedicada a la poesía. 
Por qué leer poesía, según Alfredo Álamo, Coordinador de la red social Lecturalia la poesía crea comunidad, te hace ver el mundo de otra manera, ejercita tu cerebro, te ayuda a expresarte, es buena para los niños... ¡Qué más podemos pedir! (Razones por las que leer Poesía.)

Ahora os quiero presentar a dos poetas que han venido a nuestro centro a leernos poesías. Algunas suyas y otras prestadas. Ellos son Francisca Quintana, y Juan Manuel del Pozo

Francisca o Paqui, como la conocemos, es maestra, escritora, poeta y rapsoda. Diplomada en magisterio, trabaja actualmente con nosotros en la educación de personas adultas. 
Tiene dos libros publicados: Amor, realidad y sueño (1993) y La huella de dos vientos (2012) conjuntamente con su marido, el también poeta Juan Manuel del Pozo y es ganadora de algunos premios como el “IX Certamen de Poesía San Pedro”, convocado por el Exmo. Ayuntamiento de Puebla de la Calzada (Badajoz) en 1993. 
Juan Manuel, perito calígrafo judicial, es al igual que Paqui, escritor, poeta, narrador y rapsoda. Autor de 4 poemarios y ganador de algunos premios. Los últimos en 2018 y 2019, segundo en el XXXVII Certamen de poesía (nivel internacional) “Federico García Lorca” (Barcelona) y en el XIV Certamen Poético Internacional “Balcón Poético Andaluz” en Lérida. Marzo 2019. 
Estos son algunos de sus poemas. Os los dejo para que disfrutéis:

Esencia de vida

¡Déjame decir!¡No temas 
supersticiones ni cuentos!
¡Hablar de muerte no entraña
presagios ni augurios negros!

Se dieron prisa las sombras
esta tarde. el cementerio 
me pareció, de repente, 
un solo sepulcro inmenso.

Holocausto y holocausto:
¡sombras y muerte se unieron
sobre el enlutado grupo,
sobre el ilógico hueco!

Fueron borrando los nombres
del blanco mármol. Los tiempos.
Resbalando, las plegarias, 
por paredes de cemento.

Cerrando el hueco. Angustia
me produjo el pensamiento:
¡Hay más muerte tras el trance
de despedir al aliento!

¡Mírame!¡No dejes nunca
que allí se pudra mi cuerpo!
¡Quiero enterrarme en la tierra,
envuelta en un blanco lienzo!

¡Ser savia nueva, que avive
el verdor de un sauce viejo;
suave perfume de juncos,
de lirios, jara o romero!

¡esperanza semilla
que un ave ofrendara al cielo,
y que luego, arrastre el viento,
hasta un nuevo y fértil suelo!

¡Quiero que mi esencia lleve
las lágrimas del invierno,
hasta el caudal incansable
de un río... hasta mar abierto!

Tal vez, una caracola
acoja mi esencia luego
¡y tendré voz! aunque nadie
descifre el mensaje cierto.

¡Etéreos sueños de loco, 
que sólo viven los muertos!
¡No dejes que me arrebaten 
ese último derecho!
                                                                                                      Paqui Quintana.

Mi mano por una pluma

Mi mano me pidió le consiguiera
una pluma galán de gallinero
con gracejo sutil y postinero
y de iglesia el color de su vidriera.

Cual "Cervantes" escribe, a su manera,
con los negros corceles del tintero,
y cabalga al lenguaje caballero
cautivando a su nueva compañera.

Dando espuelas recorre los caminos
de la rima y el arte de los versos.
Y en sus lizas con la mesnada blanca, 

va glosando - en los Idus cervantinos-
locuras de quijotes y conversos
con la pluma mercada en Salamanca.
                                                                                                           Juan M. del Pozo.

lunes, 22 de abril de 2019

Celebramos el día del libro

Elogio día del libro De la naturaleza mágica y misteriosa de los libros 
Mi abuela Dolores era la madre de mi madre.
Mi abuela siempre me contaba historias y me decía:
- Las cosas que te cuento sucedieron por allá.
No puedo olvidar aquellas palabras
que mi abuela me decía:
- Ella era una moza alta y airosa como un barco.
O la frase del otro personaje:
- ¿Sabes qué te digo? Que a mí no me cuentes libros de caballería.
Ese “por allá” que decía mi abuela fue mi inicio en la narración.
Ese “por allá” me llevaba lejos al imaginar esas historias
y fue el inicio de todo.
Mi inicio en la literatura.
Mª José Flores

El 23 de abril de 1616 es enterrado en Madrid Miguel de Cervantes. También muere en esa misma fecha, aunque del calendario inglés, William Shakespeare y el escritor e historiador peruano “Inca” Garcilaso de la Vega. Tres escritores de referencia imprescindible de la literatura universal. 
Esta coincidencia es uno de los motivos por los que la UNESCO ha elegido el 23 de abril para celebrar el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor. 

Nosotros también queremos celebrar este día y para ello nada mejor que releer algunos fragmentos del Quijote. Los dibujos que acompañan los han hecho alumnos de los grupos Prometeo I y II en las clases de Maribel y de Mª Dolores.

De C. Teodoro

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera

De C. Teodoro
De C. Teodoro
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llamaba Quijana. Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.

Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso, que eran los más del año, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda;
De C. Teodoro
y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y de todos, ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva; porque la claridad de su prosa y aquellas entricadas razones suyas le parecían de perlas, y más cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafíos, donde en muchas partes hallaba escrito: «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura». Y también cuando leía: «... los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza».
De C. Teodoro
Si yo, por malos de mis pecados, o por mi buena suerte, me encuentro por ahí con algún gigante, como de ordinario les acontece a los caballeros andantes, y le derribo de un encuentro, o le parto por mitad del cuerpo, o, finalmente, le venzo y le rindo, ¿no será bien tener a quien enviarle presentado, y que entre y se hinque de rodillas ante mi dulce señora, y diga con voz humilde y rendida: «Yo, señora, soy el gigante Caraculiambro, señor de la ínsula Malindrania, a quien venció en singular batalla el jamás como se debe alabado caballero don Quijote de la Mancha, el cual me mandó que me presentase ante vuestra merced, para que la vuestra grandeza disponga de mí a su talante»? ¡Oh, cómo se holgó nuestro buen caballero cuando hubo hecho este discurso, y más cuando halló a quien dar nombre de su dama! Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo, ni le dio cata dello. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla Dulcinea del Toboso, porque era natural del Toboso; nombre, a su parecer, músico y peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.

De L. Pizarro

En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

-¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza.
-Aquéllos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
-Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquéllos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
-Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

sábado, 6 de abril de 2019

Mujeres que hay en mí

Este año nuestro centro ha querido celebrar el día 8 de marzo dedicándoselo a todas aquellas mujeres invisibles para el mundo pero tan importantes en nuestras vidas. 
Son abuelas, madres, tías, amigas... que han estado o están cerca de nosotros en todo momento y que sin ellas hoy no seriamos quien somos. 
Un homenaje realizado por el alumnado y profesorado del centro, a los que quiero dar las gracias por tan fantástico trabajo. 



Os dejo también un poema de Gloria Fuertes, escritora de poemas para niños y no tan niños, defensora de los derechos de la mujer, empezando por el derecho a leer, a escribir, a trabajar, a ser poeta....
Es triste, y porque es triste, lo confieso;
aquí estoy yo y vengo voceando,
buceando, mejor, en la niebla;
ahorcándome la voz entre los álamos.

Ganándome el sudor con este pan,
ganándome la vida con las manos,
ganándome el dolor con el placer,
ganándome la envidia con el salmo.

Ganándome la muerte con la vida,
voy consiguiendo todo sin el llanto,
que soy la mujer fuerte que se viste
y medita mirando el calendario.

Es triste, y porque es triste, lo confieso,
cuesta mucho vencerse, sin embargo,
intenta dar un beso al enemigo
verás que sale luz de tu costado.

domingo, 31 de marzo de 2019

Libros al pasillo propone Nemo

En una nueva entrega de Libros al Pasillo, nuestra compañera Carmen Durán nos propone como lectura el libro Nemo de Gonzalo Hidalgo Bayal, que lo podéis encontrar en la biblioteca digital Librarium.

“Cuentan de un escritor que en los últimos años de su vida se retiró a algún lugar de los mares del Sur y que durante el tiempo que allí estuvo los nativos le seguían a todos partes fascinados por la relación oral de sus historias”. 

¿Pero cómo sería la vida sin palabras, si no existieran? 

A esta pregunta buscará dar respuesta el autor de Nemo y para ello nos situará en un pueblo al que llega un personaje enigmático para alojarse en una de las casas, con la única condición de que no intercambiará ni una sola palabra con sus habitantes. Sin embargo esto no impedirá que se convierta en una especie de dios, un flautista de Hamelín que cautiva con el silencio y al que siguen el resto de personajes con la misma fascinación con que seguían los nativos al contador de historias. 

En estos tiempos en los que la comunicación invade nuestras vidas no viene mal un homenaje a ese silencio. Mediante la reflexión Hidalgo Bayal analiza sus diferentes formas y orígenes y nos expone sus consecuencias, todo ello salpicado de cuentos que se insertan de forman Cervantina y alusiones bíblicas. En definitiva, la novela es una especie de tratado sobre comunicación, una meditación sobre el lenguaje, las palabras y la lengua eso que usamos para comunicarnos de una forma u otra, incluso para no comunicarnos en absoluto. 

Carmen Durán, profesora del Ámbito de Comunicación.